Es curioso lo que sucede en este país cuando hablamos de carreras técnicas. Por ejemplo, pienso que popularmente a un arquitecto lo asocian como a la mente pensante que ha creado el edificio e incluso se sabe diferenciar entre el cometido del arquitecto y el aparejador. Lo mismo sucede con la ingeniería industrial, donde si la línea que separa un ingeniero técnico y uno superior es más delgada desde el punto de vista popular, sí que se tiene en cuenta que estos ingenieros se dedican a “máquinaria pesada”.
Pero hay una ingeniería en este país que es muy especial y esa es la ingenieria informática (también podría incluir a las telecomunicaciones y la electrónica). ¿Verdad que a un arquitecto no le pediríais que os montara un mueble de ikea? ¿Verdad que a un industrial no le pediríais que os arreglara la lavadora? Entonces, ¿por qué?… ¿por qué diantres la gente no para de pedir a los ingenieros informáticos que les arreglen el ordenador?

Este ejemplo anterior es un poco ilustrativo por lo que la media de población suele asociar el trabajo que realiza un ingeniero informático. Es decir, que nada más terminar la carrera, ala, a arreglar ordenadores al almacén, o lo que es peor, a programar recetas de cocina. Pero, ¿acaso hay más alternativas? ¿Existe un tejido empresarial en España que suponga la meta de trabajo para los profesionales de la informática? La respuesta es que no, que no existe un Silicon Valley ibérico al que los ingenieros puedan aspirar a trabajar con el nivel de conocimientos que han adquirido en una carrera universitaria.
Esto se ha comentado ya en miles de foros, pero no estaría de más que explicasen a la gente que quiera hacer una carrera relacionada con las nuevas tecnologías, que el mercado que tenemos aquí es el que es, un mercado de compra y venta, un mercado de implementación de servicios y productos. También deberían explicar que si uno se quiere ganar bien la vida como ingeniero informático, pues que se anime a pedir becas para el extranjero o que se decida a marcharse directamente a hacer el doctorado fuera de aquí y que entre en tejidos industriales más especializados, donde la pieza fundamental sea el conocimiento y no el capital.
Pero es cierto que de poco vale quejarse. Lo cierto es que es tan bajo el nivel de desarrollo que tenemos en las ingenierías relacionadas con la informática y las comunicaciones, que se ha generado una bolsa de intrusismo laboral realmente espectacular. Por supuesto, no voy a culpar a físicos, matemáticos o graduados en FP de que intenten ganarse la vida, ni mucho menos, pero sí es cierto que el negocio de la informática ha generado en España lo que se llama la “vendimia de programadores”. Es decir, una bolsa de trabajo donde te piden que sepas programar en tal o cual lenguaje y al que el contratador está perfectamente dispuesto a seleccionar a aquel que le pida menos por el puesto de trabajo.
Desde el punto de vista del empresario, entiendo que no hay nada como pagar barata la mano de obra. Pero… ¿para hacer qué? ¿programas de gestión informática? ¿páginas web? Tenemos que tener en cuenta que la dinámica del mercado que tenemos es tremendamente especulativa. Si contamos cuantas empresas constructoras montaron durante la burbuja tecnológica de finales de los noventa empresas puntocom paralelas para sacar tajada, nos sorprendería el número resultante. Como anécdota, diré que este fin de semana leí en el periódico que existen ahora unos 23 parques tecnológicos en España y que existen los proyectos para que lleguen a ser 54. Es curioso que se hable de CONSTRUIR los parques, pero esperemos que luego sepan cómo llenarlos.
¿Cuál sería el perfil ideal del capitalista informático? Por supuesto, el de empresarios con altos conocimientos de tecnología y que fundamentalmente estén dispuestos a invertir con un cierto margen de riesgo. Es cierto que estas empresas ya existen en España y que esperemos que poco a poco, vayan arraigando y creciendo.
De todos modos, es una lástima que tengamos la mala suerte de sufrir el divorcio entre universidades y empresas del modo que lo estamos viviendo.
Siempre he creído una estupidez dar la culpa a las universidades de no formar personas “de acuerdo a la realidad laboral”. Si así fuera, la mayoría de carreras simplemente desaparecería, porque para puestos muy especializados, ya lo subcontrataríamos fuera, ¿no?. Lo que yo creo es que las universidades deben investigar, deben innovar y sobre todo, deben fomentar la innovación, pues las universidades gestionan la creación y la difusión del conocimiento, no el capital. ¿Significa esto que es culpa de las empresas no arriesgar e invertir en proyectos avanzados? También es cierto que no se le puede pedir a un capital que esté acostumbrado a la moderación y la seguridad que se convierta en capital riesgo de la noche a la mañana, pero sí que deberían intentar ser más competitivas tecnológicamente hablando.
Por lo tanto, queda claro que algo o alguien debe tener la voluntad de crear un ciclo virtuoso entre universidades y empresas. Igual podría ser el gobierno, sí, pero debe existir la voluntad firme de las universidades de pensar que todo no se acaba con el proyecto final de carrera y los departamentos de investigación internos y por parte de las empresas lo mismo, no pensar que con el cursillo de .NET y el certificado de cisco ya es suficiente.
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