Este me parece un título perfecto para hablar en un post sobre la ultra-mega-super-crisis que como si de una borrasca se tratara nos está dejando un chaparrón de aupa. Pensé en otros títulos para el post, como “De mayor quiero ser banquero”, pero como tengo esta vena cinéfila que siempre me persigue, he optado por copiarle el título a Woody Allen.
Pues sí, amigos, la economía está muy mal. Y está tan mal que este mes en España tenemos:
1) Una inflación del 4.5% cuando a estas alturas el año pasado la cosa andaba por el 2.7%.
2) La previsión de que a final de año los bancos van a quitar 1.000.000 de casas a los pobres hiperhipotecados.
3) El precio del petróleo por debajo de los 70$, pero en las gasolineras eso ni se nota.
4) El paro en el 11,3%
No voy a comentar las causas de la crisis, porque creo que quien las sabe de verdad está en estos momentos en su yate en Barbados, pero hay que recordar que en España se nos han juntado tres frentes: la crisis hipotecaria de EE.UU., la subida de precios de las materias primas y el derrumbe del sector de la construcción.
Sobre lo de las hipotecas en EE.UU. sólo decir que ¿alguien ha calculado el valor total de estas hipotecas para compararlas con el dinero que ha puesto el gobierno de EE.UU. en el plan de rescate? Porque con 700.000 Millones de $ se pueden comprar muchas casas…
Y respecto a las materias primas, empieza a subir el petróleo y unos dicen que es por culpa de China, que consume mucho. Otros dicen que es culpa de los especuladores, que ante la previsión de que el mercado va a estallar, se lanzan a refugiarse en los mercados de futuros…. y otros dicen que el pan sube por culpa de los biocombustibles.
En definitiva, que no hay respuestas, hay opiniones. Igual es que la economía, tal y como la conocemos, necesite seguir manteniéndose impredecible, y necesite vivir de ciclos de auge y de ciclos de crisis.

Que hay crisis es evidente, pero ¿por qué es tan enorme? Pues porque no hay responsables de la misma. Si pierde nuestro equipo la liga, el entrenador a la calle. Sin embargo, si pierde la banca de inversión en EE.UU. ¿De quién es la culpa? A mi parecer, si salieran responsables con nombres y apellidos, los mercados recuperarían parte de la confianza. Porque ahora mismo, no saben ni qué es lo que ha pasado. Lo único que ha quedado claro es que ha vuelto el fantasma de 1929 y que la última trinchera son los bancos (esos que hoy en día no se fían de sus homónimos ni para dejarles aceite y sal) y como empiecen a cerrar, pues como mínimo el Apocalipsis.
Con la banca hemos topado. Comparémosles con los constructores españoles. ¿Cuántas empresas constructoras han hechado el cierre al chiringuito? Cientos. ¿Ha acudido el gobierno con algún plan de rescate? No. En cambio, los bancos ¿Son empresas privadas? Si. ¿Hay que rescatarles si quiebran? Hombre, pues ya lo están haciendo. ¿Y con qué dinero? Con el de todos. Yo tengo mis ahorros en la caja A. ¿Quiero que se usen mis impuestos para salvar al banco X? No lo sé, nadie me ha preguntado, pero como dicen que si no lo hacemos así, todo se va al garete…

De estos tiempos lo que se aprende es que los mercados financieros han estado fuera de control. El salvaje oeste, vamos. Y en él han habitado y se han lucrado un buen número de forajidos. Si el sistema bancario, que es el que lo aguanta todo, permite maniobras que ni siquiera los legisladores entienden, es probable que aparezca algún que otro “ejecutivo creativo” que se aproveche de todos los vacíos legales que pueda. Y no estoy diciendo que no pueda haber libertad de mercado, sino más bien unas reglas del juego bien definidas. Y quienes deben marcar estas reglas deben ser los gobiernos, que han demostrado que no se enteran de la misa la mitad. Es como si hubieran dejado jugar con plutonio a un científico loco y no entendieran nada del experimento que estaba haciendo, pero como tenía buena pinta… lo malo es que al final ha explotado la bomba y el científico ha escapado.
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