Pues sí, tarde o temprano tenía que pasar. Tal como podéis leer en este artículo, la UE ha aprobado una ley por la cual nos pueden cortar internet sin orden judicial previa.
Vamos a ver cómo acaba este asunto porque el precedente es malo. Que a un ciudadano europeo vengan unos señores de negro y le digan que le cortan internet porque ha sido muy malo, no sienta un buen precedente. Para mí que en España estos señores de negro van a ser los de la SGAE. Los únicos que pueden tener interés en privar de internet a un ciudadano son los de los derechos de autor, ¿o hay algún otro lobby que se beneficie de esta ley? A mí no me sale ninguno.
Además, ¿Qué será lo próximo? ¿Que a partir de ahora si me quieren cortar la luz, el agua o el gas habiendo contrato de por medio y pagando yo religiosamente mis cuotas cada mes, puede venir alguien que no sea un juez y dejarme seco, a oscuras y congelado? Pues vaya… ¿para que queremos a los jueces entonces
En fin, como ya dije en otro post lo que pensaba del tema de la piratería, resumo que no es que yo esté a favor de la piratería, que yo defino al hecho de lucrarse vendiendo copias de obras de autor. Para mí, compartir tus ficheros en el emule no es piratería, porque no existe intercambio económico. ¿O acaso no eres libre de dejarle tus CD’s a quien quieras? Yo sigo pensando que el intercambio de ficheros favorece más a los artistas como herramienta de márketing que como amenaza de que la gente no les compre el disco.
Me pilló en Barcelona el Salón del Manga (que ya va por su XV edición) y la verdad es que me resultó muy divertido asistir a ver los stands que las editoriales y librerías situaron en La Farga del Hospitalet para presentar novedades de manga y anime.
Aunque coincidió con el fin de semana de Todos los Santos (“Halloween”), lo cual ya es motivo para disfrazarse en una sociedad cada vez más americanizada, lo cierto es que me sorprendió la animosidad con la que la gente se disfrazaba con motivo del certamen. Así que como no me esperaba asistir a una macro-fiesta de disfraces, pues me divertí bastante viendo todo el escaparate de pintas inspirados en personajes japoneses (como diría un entendido, de “cosplay”).
Os dejo con tres pobres fotos que saqué (como no, con mi móvil):
El que está sujetando el micro en la última foto es Marc Bernabé, un traductor de japonés afincado en Japón y que traduce incontables obras a nuestro idioma. Estaba traduciendo la clase magistral de un autor de manga.
El último viaje que hicimos Barcelona-Palma lo hicimos en Barco y aunque personalmente prefiero mil veces antes el avión (por comodidad y tiempo sobre todo), lo cierto es que el barco te da la posibilidad de disfrutar, aunque sólo sea por unos minutos, de unas vistas que son bastante espectaculares.
Os dejo con unas fotos de la salida del puerto de Barcelona (como no, hechas con el dichoso móvil)
El edifico con forma de vela es el nuevo hotel Vela (valga la redundancia) que abrió la cadena “W” hoteles en Barcelona hace poco.
Es una lástima que no lleve siempre la cámara de fotos encima, porque la verdad es que paseando encuentras muchas veces rincones que te gustaría inmortalizar.
Os dejo esta “parada” que encontré en el barrio del Born de Barcelona y que me tuve que fotografiar con el móvil:
En este post os dejo unas cuantas imágenes de mi último viaje a Londres. Estoy contento porque este viaje me ha servido para volver a encontrarme con la ciudad del Támesis, ya que la he encontrado mucho más limpia, ordenada y con un transporte público la mar de eficiente de lo que la recordaba. Se nota que se preparan para las olimpiadas, y hay que reconocer que lo están haciendo bien. Aquí van los documentos gráficos:
Estaba pensando que no me metería en temas de política y voy a respetar la línea del blog. De hecho, creo que este post no tiene absolutamente nada de político, aunque muchos potenciales lectores puedan llegar a entender que hablar de lengua catalana y política es lo mismo.
Pues es una pena. Es una pena que un rasgo cultural de tanta gente sea utilizada como arma política, pero la lengua, como tal, es una particularidad cultural y así voy a intentar tratarlo.
En este post voy a enumerar una serie de realidades que, poniéndome la gorra de reportero del National Geographic, tengo que narraros acerca de la experiencia de ser catalanoparlante (especie entre la cual me incluyo). Vamos allá:
1) Hay muchos catalanoparlantes que PIENSAN en catalán. Esto significa que la lengua en la cual mucha gente razona es el catalán. Aunque muchos conozcamos el castellano, no hay nada que hacer. Si nuestra lengua materna ha sido el catalán, es muy probable que a la hora de pensar, por ejemplo, que “vaya clavo me acaban de meter en este restaurante” a la hora de firmar el recibo de la visa mientras el camarero nos presta el boli, en realidad pensemos “quin clau que m’acaben de fotre en aquest restaurant”. Créedme, no lo hacemos a propósito, nos sale sin querer.
2) Es muy difícil cambiar de idioma con una persona con la que ya tienes una lengua propia de comunicación. Aunque haya terceros delante, es cierto que a los bilingües nos es extremadamente difícil cambiar de idioma cuando hablamos con una persona a la que ya tratamos en una lengua. Pongo un ejemplo. Mi primo y yo hablamos en castellano porque de pequeños nos dió por hablar en castellano, a pesar de ser los dos catalanoparlantes y hablar con otros terceros en catalán. De hecho, nos pasa que en reuniones familiares todo el mundo puede estar hablando en catalán y cuando nos decimos algo, lo hacemos en castellano. Este punto causa polémica en caso contrario, pero ya digo que por lo menos en los sitios en los que he vivido, es de lo más normal tener conversaciones multi-idioma, donde en una reunión de amigos, puedes estar hablando con el de enfrente en catalán y con el de al lado en castellano. Y, creedme, no pasa nada… nadie se enfada ni cosas por el estilo.
3) No creo que nadie hable una lengua para fastidiar a nadie. Sencillamente, creo que cada uno habla lo que le apetece y me parece bastante pueril enfadarse porque alguien se dirija a mí en una lengua que no es la mía. Igual al revés: hablar a alguien en una lengua que no conoce para fastidiarlo es bastante infantil. Esto en niños de cuatro años pase, pero en adultos lo encuentro de pena.
4) El problema de la lengua catalana es que se llama lengua catalana o catalán. Yo soy ibicenco y hablo ibicenco o catalán o lo que sea. El nombre de la lengua me trae sin cuidado. Lo que tengo claro es que me entiendo perfectamente con valencianos cuando hablan valenciano, con mallorquines cuando hablan mallorquín y con catalanes cuando hablan catalán. Para mí, todo es lo mismo. ¿Por qué? Pues porque los entiendo la mar de bien a todos: puedo ver perfectamente TV3, Canal9, IB3… que sí, que me entero de todo. Por eso pienso que si esta lengua catalano-valenciana-balear que hablamos todos se llamara, por ejemplo, “mediterrà” en vez catalán, no habria ni la mitad de polémicas tontas que hay ahora. Como paralelismo, para mí es el mismo caso que cuando un andaluz habla castellano con un vallisoletano: tienen acentos diferentes, palabras en su vocabulario diferentes, pero se entienden, ¿no?
5) Las lenguas siempre suman, nunca restan. No he tenido la experiencia de decir que conocer dos lenguas desde pequeño me haya perjudicado. Pienso todo lo contrario. Pienso que soy un gran afortunado por conocer dos idiomas desde la infancia. Y no, no pienso que en vez de catalán ya me podrían haber enseñado otra cosa, al revés. En mi caso, como digo, todo ha sumado.
6) Los bilingües siempre cedemos ante los monolingües. No, no lo digo como como reivindicación, lo digo como una realidad natural. Es de cajón: si una persona conocen dos lenguas y otra conoce una, el bilingüe siempre usará la lengua que le permita comunicarse con el monolingüe. Ante este caso, que considero una realidad natural también, los monolingües tenderán a aplicar la ley de la comodidad. Esto es, “si ya me comunico en mi idioma, no me hace falta aprender otro, pues se que además pueden comunicarse en mi lengua”. Por eso es una riqueza cultural convivir con dos lenguas: porque requiere el esfuerzo de los monolingües de aprender una nueva lengua sabiendo que no es indispensable para su supervivencia y por eso me quito el sombrero ante quien decide aprender las lenguas co-oficiales si no ha tenido la oportunidad de aprenderla en su infancia o si viene de otra comunidad monolingüe.
7) El miedo al catalán. Es curioso que en el fondo, lo que provoque el catalán a muchas personas (y me refiero al idioma) sea miedo. Miedo a que un día los catalanes decapiten a todo aquel que no lo hable. Miedo a que a mis hijos les laven el cerebro y cual zombies reconvertidos, se dirijan a sus padres en un idioma ajeno al que aprendieron en casa. Miedo a que tras conquistar Valencia, Baleares y la Franja de Aragón, vayan a por Polonia y la añadan a los Països Catalans. Miedo a que el catalán provoque una guerra civil que acabe con España. Miedo a las conspiraciones en nombre del catalán… Si realmente te identificas con alguna de las fobias que acabo de mencionar… lo siento de veras. Lo cierto es que todas estas fobias vienen muy alentadas por los medios de comunicación, lo cual considero una falta de responsabilidad bastante grave. Pero en fin, hay que vender…
Pues esto es todo lo que os puedo contar de como intento llevar mi día a día como bilingüe, que en definitiva es lo mismo que decir que básicamente no hago nada. Pero bueno, que quede registrado.