Este lunes pasado estuve en la Casa Asia de Barcelona asistiendo a la conferencia que dió Héctor García, más conocido como “Kirai” para todos aquellos que llevamos siguiendo su fantástico blog, con motivo de la presentación de su libro “Un geek en Japón”.
Fué una conferencia muy entretenida y amena donde Héctor nos contó un montón de cosas sobre el Japón actual a través de comparaciones con la España actual (genial la diapositiva del coste de una conexión de 1Gbps en España por “extrapolación”) y también compartió con nosotros un montón de anécdotas sobre sus vivencias en país del sol naciente.
Sobre todo hay que agradecerle a Héctor el contenido y ritmo de su exposición, pues si bien es cierto que estaba presentando un libro, la verdad es que no se puso a machacar en ningún momento con la tonadilla “comprad mi producto” biblia en mano (excepto una frase recordatoria a Francisco Umbral al principio).
Entre las anécdotas que destacó, me quedo con tres:
Una, en la que contaba que el único sitio en el mundo donde les habían pagado una cena a él y a unos amigos suyos fué en Japón y a cargo de un señor que no conocía de nada que les vino a decir algo así que él les invitaba porque ellos todavía eran jóvenes y tenían que disfrutar de la vida.
Otra, la del empleado que puso “en peligro de contagio” a toda su empresa porque un día fué a trabajar con gripe y lió la marimorena, provocando que se montara un dispositivo como si de la película “contagio” se tratara, que duró al menos unos días. Al final, no pasó nada y el pobre hombre, aparte de sufrir la gripe, acabó pidiendo disculpas a compañeros y compañía por las molestias ocasionadas. Igual que aquí, vamos.
Por último, me quedo con la pregunta que le hizo a un amigo suyo japonés: “tú qué haces, ¿trabajas para vivir o vives para trabajar?”, a lo que él respondió algo así como: “Ni lo uno ni lo otro: el trabajo forma parte de mi vida, me gusta e intento disfrutarlo todo lo que puedo”.
Al final, hubo turno de preguntas bastante largo (muy divertido, eso sí), y por supuesto, la firma de libros de rigor que le tocó hacer al pobre Héctor. Desde aquí, gracias porque lo disfrutamos todos.
Os dejo con unas fotillos del evento:
Para acabar, decir que el blog de Héctor me sirvió de mucho cuando preparé el viaje a Japón que realicé hace año y medio, destino realmente espectacular y que recomiendo. Podéis ver algunas fotos de ese viaje aquí.
En estos tiempos que corren de crisis económicas y desastres hipotecarios, me he llegado a preguntar si la sociedad realmente se merece lo que le está pasando.
Me refiero a que el modelo económico que tanto ha hecho crecer España en los últimos años y que ahora la va a llevar a la fosa no sólo ha sido consecuencia de un “ciclo de mercado”, sino que también guarda una estrecha relación con el sistema educativo, concretamente con la supuesta preparación que ha de tener una persona para afrontar situaciones tales como entender qué significa pedirle un préstamo al banco o meterse en una hipoteca de interés variable.
Todo esto me lleva a criticar directamente el sistema educativo actual por dos motivos. El primero, por no impartir una asignatura tan básica como es economía de manera obligatoria y el segundo (debate que ahora parece que vuelve a ponerse sobre la mesa) por no otorgar a los profesores el suficiente poder para aplicar la disciplina necesaria cuando se les desmadran las clases por culpa de uno o más energúmenos.
Voy por partes. En cuanto a la asignatura de economía y empresa lo encuentro básico. No es una materia tan complicada como para que no se puedan introducir nociones económicas a chavales de 15 años y lo que es más importante: si todos vamos a acabar trabajando en empresas, ¿no sería lógico que los chavales ya se vayan familiarizando con el tema?. Pues parece que no.
Respecto a la autoridad de los profesores, tan sólo tengo que decir que es impresentable que se hayan convertido muchos colegios en guarderías permanentes o espacios de recreo donde los padres dejan a sus hijos mientras trabajan. Si a esto le sumamos que los profesores no tienen ningún aliado legal para ganarse el respeto o mantener un orden mínimo, tenemos como resultado una cantidad demasiado grande de zoológicos.
¿Y a qué nos lleva todo esto? Pues a no muy buen sitio, desde luego. Sin embargo, no estaría mal recuperar la idea de que los niños tuvieran como ejemplo a seguir a algún que otro intelectual o científico. Hay que romper una lanza en favor del conocimiento. Pero no porque sí, que ya debería ser suficiente, sino para evitar que la gente se meta a comprar pisos que ni siquiera saben que no van a poder pagar.
Pero esto va a ser una tarea tremendamente titánica, pues hoy en día, en este país, la mediocridad ha conseguido igualarse e incluso superar a la excelencia. La televisión sigue educando a los menores (y lo que es peor, a los padres) con unos modelos de dudosa reputación. El ejemplo más claro de esto es el fenómeno Belén Esteban.
Que conste que no tengo nada en contra de Belén Esteban como persona, pero sí estoy radicalmente en contra de todo lo que representa. Belén Esteban representa el triunfo de los tertulianos sobre los presentadores de televisión, de los padres sobre los profesores, de los amantes del bricolaje sobre los profesionales de la construcción… Y cuidado, que no estoy hablando de personas, estoy hablando de aplicar a todos los aspectos de nuestra vida el “esto ya me vale”, sin leer las instruciones, sin pensar en las consecuencias. Belén Esteban ha conseguido ser una marca en sí, como lo es Michael Jordan, pero poniendo en práctica la increíble ecuación de vender más que nadie explotando su cualidad más palpable: la mediocridad. Es chocante. ¿Es Belén Esteban la marca blanca por excelencia de los tertulianos? ¿Es Belén Esteban el nuevo modelo de “low-cost” exponencial?. Es curioso que, a todo esto, sí que podemos aplicar un caso claro de “las ventas mandan, y si nos piden a Belén, pues ponemos a Belén”.
Ha llegado el “low-cost” mal aplicado a todos los aspectos de nuestra vida… sobre todo a los jóvenes a los que se les bombardea con mensajes subliminales que no paran de decirles que estudiar no sirve para nada y que por su cara bonita y presentándose a un casting, ya está todo hecho… excepto cuando se dan cuenta de que en el último año su hipoteca les ha subido 200€ al mes.
Y yo me pregunto… ¿No tendremos lo que nos merecemos? ¿No será Belén Esteban el anticristo de esta crisis?
Llevo muchos días sin postear en el blog y básicamente ha sido por una combinación de factores insuperables: el Agosto, “la calor” y sobre todo, pereza, mucha pereza.
Espero que ahora que empieza septiembre, las cosas se vuelvan a regularizar, y espero que sin ayuda del Danone Activia.
No es para tomárselo a broma, no. La Disney está a punto de conquistar el mundo a partir del lavado multitudinario de cerebros de los pobres niños del mundo.
El otro día estuve pensando en la máquina corporativa que mueve la empresa del ratón Mickey y es algo espectacular. Ya sabemos que los americanos hacen de todo un negocio, pero en ocasiones la comercialización de todos los aspectos de la vida humana es cansino, por no decir otras palabras más fuertes por las que el imperio de Pluto podría demandarme.
¿Por qué digo todo esto? Vamos a los hechos.
El modelo de negocio actual de Disney se basa en captar el ciclo de vida comercial de los niños desde los 4 a los 18-20 años.
¿Y cómo lo hacen? Os lo explico con algunos ejemplos.
Britney Spears: sí, ella fué presentadora del Disney Channel hasta que a los 15 años le pusieron una minifalda de colegiala, coletitas y le dijeron que cantase “Baby One More Time”
Hillary Duff: Lo mismo, estrella del Disney Channel en “Lizzie McGuire”, le llega la pubertad y la ponen a cantar y a hacer películas y la convierten en otra chica multimedia.
Hannah Montana: Idéntico. Estrella del Disney Channel, arropada por su padre Billy Ray Cyrus (el de la canción que luego versionó Coyote Dax, “Don’t Break My Heart, my achy breaky heart….”), triunfa en Disney Channel con su serie, y como no, la ponen a cantar y de gira por el mundo.
Lo mismo puedo decir de los (sosos) Jonas Brothers y de los de High School Musical, aunque en este caso se han basado en películas producidas para la televisión, “Camp Rock” en el caso de los primeros y otra del mismo nombre en el caso de los segundos.
El patrón, por tanto queda clarísimo:
Disney dispone de un canal de tele con el que captar a los niños de tempranas edades, que se enganchan a las series o películas del canal con sus estrellas semi-adolescentes y mientras dura la serie, empieza la maquinaria del merchandising para sacar la camiseta de Hannah Montana o la carterita de la Demi Lovato.
En cuanto los niños ya no son tan niños, pues a cantar. Graban el disco, lo promocionan por el canal de TV y después giras multitudinarias. Todo esto hasta que evidentemente, los niños no son tan niños. Britney Spears se volvió medio tarumba a eso de los 25 años… a ver cuánto tardan los otros.
Disney exprime el limón, vaya que sí. Sólo espero que en las imágenes del Disney Channel y en las canciones de los Jonas Brothers no haya nada subliminal, porque si no… esta gente dominará el mundo algún día. Porque, ¿Hay algún padre capaz de negar a su hijo la ilusión de ver a Hannah Montana? No, pues eso…
La imagen puede parecer bonita, pero a mí es que las gaviotas me parecen las ratas del aire y me recordó más a una escena de “Los pájaros” de Hitchcock que no a otra cosa.
El pasado viernes 24 de Agosto pude asistir al concierto que Cristina Rosenvinge ofreció en “Es Baluard”, en Palma de Mallorca.
El concierto empezó con poco retraso, bajo un calor asfixiante, que hizo que la propia Cristina se descalzara y menos mal que no se electrocutó, porque ya me diréis si es de inteligentes descalzarse cuando está uno en medio de cables de micrófonos, guitarras y amplificadores. Menos mal que no pasó nada.
Y el concierto en sí, ¿Qué tal?
Pues raro. Muy raro. Lo cierto es que la atmósfera de minimalismo underground de Rosenvinge es ideal para garitos oscuros con mucho humo, pero en el marco de “Es Baluard”, resultó un poco raro escuchar canciones tan lentas.
Ojo, que Rosenvinge tiene buena voz, pero los tiempos del concierto fueron desafortunados, porque si en su repertorio tiene algo más de marcha, hubiera estado bien meter alguna canción animadilla después de cada tres o cuatro lentas.
En fin, que a mí, que me tocó estar de pie, no me habría importado que alguien se hubiera levantado del asiento para sentarme en su lugar en determinados momentos del evento. Aunque no me disgustó, tampoco me enamoró.
Os dejo con un video para que veáis la atmósfera del museo “Es Baluard”:
Bueno, no es que fuera con unas tijeras a cortar la cinta ni nada de eso, pero hace cosa de una semana, me tocó volar con Spanair de Barcelona a Alicante y me tocó poner a prueba a la nueva terminal del aeropuerto del Prat, la T1.
Lo cierto es que me encantó. Es un edificio moderno, funcional, luminoso y no tuve ningún problema para moverme por dentro. No me queda otra que darle la enhorabuena al Sr. Bofill, el arquitecto padre de la criatura.
Bueno, pues la naturaleza a veces tiene estas cosas. Aquí tenéis es un olivo (“olivera”, como decimos en Eivissa) que no me digáis que no parece sacada de un cuento de hadas:
Y lo siento mucho, pero no os voy a decir su ubicación. Hay sitios que todavía son mágicos y no queremos que una muchedumbre de turistas se los cargue, ¿verdad?
Hola! Después de bastantes días sin escribir, sobre todo por temas de calor y de falta de que me pasen cosas interesantes, ayer sí que ocurrió algo: asistí al inicio de la gira mundial de U2 360º en Barcelona.
Nunca había estado un un primer concierto de gira y me hacía bastante ilusión asistir a éste particularmente porque la última vez que vi a U2 (también en Barcelona) me tocó estar sentado. Y sigo siendo de los que piensan que un concierto de rock es siempre mejor verlo de pie que sentado.
¿Y como fué el concierto?
Pues como una montaña rusa, esto es, a ratos espectacular, a ratos sorprendente y a ratos desastroso. Para ilustrarlo mejor, voy a hacer un ranking de lo bueno y lo malo que pude ver ayer.
LO BUENO
1) Los teloneros Snow Patrol, tuvieron un repertorio muy bueno y un directo fantástico. Sonaron muy, muy bien.
2) El escenario. Probablemente, es el escenario más espectacular que he visto en mi vida. El despliegue técnico, impresionante. La pantalla, impresionante. Los juegos de luces, impresionantes. Todo muy, muy impresionante.
Vista de la pantalla retráctil:
3) La conexión en directo con la estación espacial internacional. Brutal. En medio del concierto, Bono conectó en directo con la estación espacial internacional. Nos aparecieron de repente en las pantallas 5 astronautas saludándonos y respondiendo a las preguntas que les hacían los componentes del grupo. Ante la pregunta del batería, Larry Mullen Jr. “Es verdad que la tierra es redonda?”, uno de los astronautas le respondió “Eso es material clasificado. No puedo decir nada” Aparte de ser astronautas, unos cachondos.
4) Las nuevas canciones del grupo. Las canciones del nuevo álbum “No line on the horizon” sonaron muy, muy, muy bien, la voz de Bono incluída. Estuvieron geniales en los nuevos temas.
5) El homenaje improvisado a Michael Jackson. Versionando, a continuación de “Angel of Harlem” dos estrofas de dos canciones del rey del pop que nos dejó el otro día a los 50 años.
6) ??? Esto lo pongo como interrogante, porque si hay algún merengue que lea esto, igual no le hace gracia. Bono se puso una camiseta del Barça con el número 1 y el nombre de “Bono” en la parte trasera. Reconoció que una camiseta así hay que ponérsela porque es el único club del mundo que publicita a unicef, y no a una multinacional de cualquier cosa. Sólo le faltó ponersa a cantar el “Oh, le, le. Oh, la, la. Ser del Barça és el millor que hi ha”. Otra cosa divertida fue cómo pronunció el nombre de Pep Guardiola: “Pep Garioiauardeiola”
7) El momento Karaoke de “Unknown Caller”
7) Y mi momento de la noche: la versión “disco” de la canción del último álbum “I’ll Go Crazy if I Don’t Go Crazy Tonight”. Fué realmente divertido y las luces y el sonido fueron espectaculares, incluyendo los Bongos que tocó el batería por todo el escenario.
Bueno, pues ahora viene
LO MALO
1) Los teloneros Snow Patrol fueron un poco pelotas. Vale, ya sabemos que U2 es el mejor grupo del mundo, pero hay que tener un poco de amor propio, hombre. Y más si tienes buenos temas y tienes un buen directo.
2) A veces Bono me recordó MUCHO a su parodia que le hicieron en South Park. Me refiero a esto:
3) La desidia que les producen sus grandes canciones. Hay dos cosas que no les pernodaré en este concierto.
La primera, que tocando “One” tengan que parar de tocar porque entre la chapuza de letra que canta Bono y los otros tres que van a su aire, se pierdan por completo, tengan que parar en seco la música y sólo cuando Bono les dice “Oye, parad… a ver… volvamos a empezar… 1, 2, 3, 4…” IMPRESENTABLE.
La segunda, que hagan una porquería de versión de “With or without you”. Señores: si no os apetece tocar la canción, vale. Pero mejor eso que ver a Bono balbucear estrofas sin sentido… mejor no tocarla y punto. IMPRESENTABLE.
4) El activismo político. Está muy bien que siempre lancen un mensaje de solidaridad hacia políticos (en este caso premio nobel birmana) que han sufrido la represión o a favor de parar el hambre en el mundo, pero se puede hacer con más clase que repartiendo caretas de papel.
5) No por ser U2 se les tiene que permitir todo. La verdad, a veces daba la impresión de que no pasa nada si se equivocan tocando, no pasa nada si Bono desafina, no pasa nada si Bono se arranca con unos “speeches” interminables… la verdad, SÍ QUE PASA.
6) La traducción simultánea de la conversación que mantuvieron con los astronautas. (ver punto 3 de las COSAS BUENAS) Ya me está bien que fuera en catalán, pero no que el señor que le daba a las teclas del ordenador se equivocara más que un bizco con una escopeta de feria. Se pasó todo el rato corrigiendo faltas de ortografía y errores por teclear demasiado rápido… y todo se veia por pantalla gigante!!
7) Por último, critico la última parte del concierto, donde Bono se enfundó un traje de LEDs de láser y le pusieron un micro suspendido desde el aire con una cuerda de alpinista y forma de volante de fórmula 1 para que jugara con él columpiándose, tirándolo y recogiéndolo como si fuera un péndulo y otras tonterías varias. Fué precisamente en esta parte donde se cargó “With or without you”.